tag:blogger.com,1999:blog-2582995812121997312009-05-25T14:46:46.687-03:00Libro-Blog "Letras y corcheas"Relatos, escritos, palabras...surgidas del alma y la música...pensamientos nacidos entre letras y corcheas.Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.comBlogger104125tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-24624299193690816932009-03-30T21:56:00.003-03:002009-03-30T22:01:59.699-03:00La Dama del Trueno (novela) Cap. 4<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SdFq3hH3q2I/AAAAAAAAAjQ/ePGfCGkBudE/s1600-h/ni%C3%B1a+en+el+bosque.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 295px; height: 221px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SdFq3hH3q2I/AAAAAAAAAjQ/ePGfCGkBudE/s320/ni%C3%B1a+en+el+bosque.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319150136917994338" border="0" /></a><br /><div style="text-align: center;"><span style="font-weight: bold; font-style: italic;">Capítulo 4 "El vestido de flores”</span><br /><br /></div><div style="text-align: justify;">Ya era de dìa cuando Adriana despertò; semisentada, sobre el umbral de la puerta de la cabaña, con sus ropas hùmedas y completamente entumecida. Sus ojos al abrirse le confirmaron lo sucedido la noche anterior. En lo secreto de su corazòn esperaba que todo hubiese sido una pesadilla y nada màs, pero el automòvil sin crstales, los restos dejados por la tormenta y su presencia misma en aquel lugar eran demasiado elocuentes como para negar la realidad. Lo peor de todo, lo màs doloroso, era la desapariciòn de Julio. Tan angustiante la sentìa que se habìa quedado ya sin làgrimas tras una noche de desesperaciòn en la que habìa derramado su llanto incluso mientras dormìa.<br />La sangre que cubrìa el piso y gran parte de las paredes habìa desaparecido por completo. Vinieron a su mente las palabras de Isabel “No es màs que un truco barato”. Se puso de pie al recordar a la niña, y comenzò a buscarla. Se acercò al coche para ver en su interior, sin embargo no la encontrò allì.<br />Por doquier podìan observarse las huellas dejadas sobre la carrocerìa por la terrible noche pasada, con toda la violencia de los elementos naturales y sobrenaturales. Los pedazos de vidrio roto sobre la alfombra y el tapizado, los asientos hùmedos, el techo rasgado por las garras de aquellas aves surgidas misteriosamente de una metamorfosis imposible; todo estaba allì bajo las manchas de barro y las hojas adheridas al metal.<br />- Te despertaste.<br />Adriana volteò al oìr estas palabras y pudo ver a la pequeña ataviada con un fino vestido de exquisitos diseños primaverales. En sus manos sostenìa un ramo hecho con lavandas y una variedad de flores silvestres.<br />- Hola...todavìa estoy tratando de adaptarme a la realidad de esta pesadilla...<br />- No te preocupes -dijo Isabel entregàndole su ramo a modo de infantil consuelo- Todo va a terminar bien.<br />Adriana no quiso entrar en conflicto con aquellas palabras, despuès de todo era un niña quien las decìa. En lugar de ello prefiriò creer que eran ciertas ya que Isabel parecìa comprender a la perfecciòn lo que estaba sucediendo.<br />- ¿Donde conseguiste ese hermoso vestido? ¿Estaba en la cabaña?<br />La niña sonriò ante lo absurdo que le sonaba esa pregunta.<br />- ¡Pero no! Claro que no... no serìa quien soy si no supiera algo tan sencillo como confeccionar mi propia ropa con los petalos de las flores...<br />- Adriana permaneciò un momento contemplando a la niña, hasta de repente pensò que a lo mejor ella sabrìa algo de lo sucedido a su marido. Asì que temor en su voz se animò a preguntar:<br />- ¿Sabès que le sucediò a Julio?<br />- No. -respondiò la pequeña- Y para serte sincera toda la noche creì que estaba muerto pero ahora sè que no lo està. Mi madre es muy hàbil, por cierto...muy astuta. Lo debe haber enviado muy lejos...pero no lo matò.<br />Adriana que ya respiraba aliviada tras la noticia, indagò un poco màs.<br />- ¿Còmo sabès que està vivo?<br />- Puedo sentir su calor... durante la noche no, por eso es que temì lo peor. De todas formas no me quedo tranquila permeciendo acà, mejor serà ponernos en movimiento. ¿Sabès conducir esa cosa? -dijo señalando el coche.<br />- Poco un verdad... Julio me estaba enseñando pero tendrìa que aprender màs...<br />- Hoy terminaràs de aprender... -le dijo sonriendo la pequeña- La necesidad es la mejor maestra.<br />La mujer sintiò el peso de responsabilidad, y el de la obligaciòn tambièn. Sin duda era ella la mejor capacitada de las dos y hasta donde tenìa conocimiento no quedaban màs personas en el mundo que ellas dos y Julio, donde quiera que estuviese. La tranquilizò escuchar las ùltimas palabras de Isabel. La volvìan màs humana.<br />- No sabìa que ustedes, los seres elevados utilizaban refranes.<br />La niña se descostillò de risa.<br />- ¿¡”Seres elevados”!? Si conocieras a algunos de estos “seres” no los llamarìas asì. No, no, no. Somos...como decirlo...una comuniidad de trabajo. Todos tenemos un trabajo, como ustedes; y una cuota de poder como ustedes. Solo que nuestro trabajo es mayor y afecta a mucha màs gente y, por eso, nuestro poder es mayor...¡Y nuestra responsabilidad tambièn! Pero no, no usamos eso que llamas refranes. Esa frase se la escuchè a un peòn de campo. Nuestra comunicaciòn es un tanto frìa y formal por momentos.<br />- Ya veo...si tu propia madre te encerrò en un celda...<br />- En realidad eso tiene su explicaciòn pero no lo comprenderìas nunca; nuestra forma de pensar es muy diferente.<br />- Bueno -dijo Adriana- Nos vamos.<br />Antes de subir al auto limpiaron de hojas y cristales su interior. Luego, se sentaron y la mujer ayudò a Isabel a colocarse el cinturòn de seguridad. Cuando todo estuvo preparado sucediò lo impensado: las llaves no estaban puestas. Seguramente Julio las tendrìa en su bolsillo al momento de desaparecer.<br />- ¿Que pasa? -preguntò la niña.<br />- No estàn las llaves... -contestò Adriana angustiada.<br />- ¿Y eso es importante?<br />- Claro que sì. Sin ellas no se activa el mecanismo que enciende la chispa que empieza la combustiòn.<br />- ¿Combustiòn? ¡A mi juego me llamaron!<br />Isabel apenas moviò los dedos de su mano derecha y el motor arrancò.<br />- No me digas nada -dijo Adriana màs calmada- ¿Un fuego menor?.<br />- En realidad no...pero casi...quièn sabe como llamarlo cuando los lìmites son tan imprecisos. -contestò sonriendo la pequeña.<br />Antes de que terminara la frase el coche comenzò a avanzar dando algunos tirones aunque sin detener su andar.<br /><br />(continuará)<br /><br />Escrito por Christian Eric Lavin Prosen<br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-2462429919369081693?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-68648734388235066742009-03-29T22:30:00.005-03:002009-03-30T22:03:06.076-03:00La Dama del Trueno (novela) Cap. 3 - versión definitiva<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SdAi4x2YkII/AAAAAAAAAjI/C0PpWlMJZT4/s1600-h/galeon+12x122414.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 214px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SdAi4x2YkII/AAAAAAAAAjI/C0PpWlMJZT4/s320/galeon+12x122414.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318789518774014082" border="0" /></a><br /><div style="text-align: center;"><span style="font-weight: bold;">Capítulo 3 "¡Que viva el rey!"</span><br /></div><br /><div style="text-align: justify;"> Amanecía y bajo un cielo ceniciento, Ernesto –a quien todos apodaban “el maestro”- se encaminó hacia la orilla del mar portando sus implementos de pesca y acompañado del pequeño Jonás. Como tantas mañanas, clavó su porta-cañas en la arena mojada, armó la línea de pesca, encarnó el azuelo y, bajo la atenta mirada de su hijo, comenzó a atravesar las rompientes para lanzar el plomo lo más lejos posible.<br />Con un hábil movimiento sacudió la caña hacia delante. Mientras seguía la trayectoria del lastre, vio como un bote de madera se dirigía a remo hacia la costa con tres personas a bordo. Su diseño era más bien antiguo, como las ropas de su reducida tripulación.<br />Ernesto volvió a la orilla sin prestarles mayor atención y, tras fijar su caña al soporte de metal, Jonás le señaló el horizonte. El miró sobre su hombro creyendo que le indicaba el bote que acababa de ver pero grande fue su sorpresa cuando observó unos cientos de metros mar adentro a un enorme galeón con velas, aparejos y marineros yendo y viniendo sobre cubierta.<br />En lo alto de la majestuosa embarcación ondeaba orgullosa la bandera del reino de España.<br />- ¡Buen día, buen hombre! –dijo uno de los tripulantes al tocar tierra.<br />Por sus ropas y su porte, daba la impresión de mandar sobre los otros dos. No tenían uniformes por lo que Ernesto pensó que no se trataría de un viaje de graduación de cadetes o algo así. Por lo que sólo restaba considerar la posibilidad de que estuvieran rodando alguna película de época.<br />- ¿Podría indicarme vuestra merced qué tierras son éstas en las que me encuentro y qué fecha es la de hoy? –Interrogó el hombre a cargo del bote con exquisitos modales y un fino acento español.<br />- Es… es… esto en Monte Hermoso… -dijo Ernesto tartamudeando- …y hoy es 15. –agregó.<br />El hombre sonrió satisfecho, aunque preguntó una vez más.<br />- A riesgo de parecerle desorientado o impertinente… ¿podría asimismo informarme el mes y qué año del Señor es éste? –agregó amablemente el hombre.<br />- Si…-dijo Ernesto dudando- …hoy es 15 de abril de 2010. –<br />El hombre sonrió animado y se dirigió a los dos marinos que lo acompañaban:<br />- Es el lugar y el día correcto, vayan y díganle a su capitán que le agradezco de todo corazón la colaboración prestada y su hospitalidad durante los últimos dos años. Finalmente he arribado a mi destino. –<br />Luego los estrechó en un abrazo y desenvainando la espada que llevaba ceñida al cinturón, la levantó hacia el cielo agregando en voz alta:<br />- ¡Que viva el rey!-<br />- ¡¡ Viva el rey !! –le respondieron las voces.<br />Con este saludo, los dos marineros retornaron al bote y se alejaron de la orilla remando nuevamente en dirección al galeón.<br />Mientras Ernesto y el pequeño Jonás observaban sorprendidos la escena que se desarrollaba a su derredor, aquel particular personaje, que parecía llegado desde lejanas tierras y desde otro siglo, recogía su magro equipaje y les hizo señas para que lo acompañasen abandonando la playa y adentrándose en el pueblo. Ellos los siguieron como presos de un mandato hipnótico aunque en el fondo sabían que no era más que una enorme curiosidad. Fue así que recogiendo la línea recién lanzada y todos su equipo de pescadores, comenzaron a seguirlo.<br />El hombre, cansado, detuvo sus pasos en lo alto de una duna, se secó la frente y los invitó a sentarse sobre la arena. Los contempló detenidamente mientras su cuerpo comenzaba a relajarse como el de alguien que, luego de vivir en constante tensión por un tiempo prolongado, puede por fin descansar tranquilo y saborear la paz en su espíritu. Pasado un momento el misterioso hombre les habló.<br />- Veo en sus ojos curiosidad y muchas preguntas... yo también las tendría... -y luego abandonando su acento español por uno inconfundiblemente rioplatense agregó- ¿Saben? Yo también soy de por acá... de hecho nací en Mar del Plata y... ¡Dios! ¡No puedo creer que estoy tan cerca!<br />Luego de pronunciadas estas palabras el marino recién llegado dejó que las lágrimas largamente contenidas rodaran por su rostro como un represa rota inunda un valle, con el sabor agridulce de un tango repleto de añoranzas.<br />- Hombre...- lo consoló Ernesto- Tranquilo, ya está donde quería estar ¿no? -agregó “el maestro” disparando en la oscuridad.<br />- Si, si. -contestó el hombre secándose la cara- Estoy en el lugar correcto y en el momento justo. -y poniéndose de pie nuevamente preguntó- Si me pueden conducir hasta algún lugar donde reponer fuerzas se los agradeceré. Extrajo unas monedas de plata de una pequeñas alforja de cuero ceñida al cinturón y se las dió como retribución.<br />Ernesto las tomó en su mano pero inmediatamente se las devolvió diciendo:<br />- No, hombre...guárdelas, que es de gauchada nomás.<br />Mientras retomaban su caminar, Jonás se volvió hacia su padre y le dijo en voz baja:<br />- Huele a pescado...<br />El hombre sonrió, había escuchado al pequeño.<br /><br /><br />(continuará)<br /><br />Escrito por Christian Eric Lavin Prosen</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-6864873438823506674?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-30085271180171142652009-03-27T14:40:00.004-03:002009-03-28T22:57:08.198-03:00El pichón caído<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/Sc0S5rBDYVI/AAAAAAAAAjA/VbOQV_Nv-C4/s1600-h/Aldana.JPG"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 180px; height: 308px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/Sc0S5rBDYVI/AAAAAAAAAjA/VbOQV_Nv-C4/s320/Aldana.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5317927517003407698" border="0" /></a><br /><div style="text-align: justify;"><span style="font-size:100%;"><span style="font-family:arial;">Cuando Aldana levantò el cuerpito frìo del suelo, apenas pudo adivinar que trataba de un ave muerta. A la intemperie, con su fràgil cuerpo, el pequeño habìa hecho frente a la naturaleza durante mucho màs tiempo del que se podìa pensar. Sòlo el sol, de tanto en tanto, le habìa dado fuerzas para mantenerse vivo hasta donde le fue posible.</span></span></div><span style="font-size:100%;"> </span><div style="text-align: justify;font-family:arial;"><span style="font-size:100%;"> Aquel pichòn parecìa haber dejado su ùltimo hàlito segundos antes de que esas suaves manos lo elevaran de su lecho humedo. Cualquiera podrìa decir que aguardaba la llegada de la jòven que ahora lo asistìa en su ùltimo trànsito.<br />Ella, conmovida y apesadumbrada por no haber llegado antes, lo mirò compasiva y maternalmente, aunque sus brazos temblorosos reflejaban la impotencia que la atravesaba.<br />Mirò hacia las copas de los àrboles buscando un nido expectante pero no lo hallò. Buscò a su derredor alguna madre con alas desesperada por hallar a su hijo...pero tampoco la encontrar. Al parecer estaba sòlo y sin hogar. Finalmente y en un acto sin motivos, soplò su propio aliento càlido sobre el pichòn sin vida. Lo hizo varias veces, tal vez queriendo compensar el no haber estado a su lado para cuidarlo cuando realmente lo necesitò. Pero màs que nada lo hizo por ella, para sentir que a pesar de todo pudo entregarle un pedazo de sì misma; por màs pequeño que fuera.<br />De repente, los ojos del ave se abrieron, y sus alas se agitaron ligeramente.<br />Aldana no creìa lo que veìa. Hasta sintiò miedo y casi deja caer al pequeño ser. Para mayor asombro, las plumas parecìan comenzar a despedir luz de sus extremos hasta que, finalemente, todo el pàjaro se cubriò de una luz resplandeciente y blanquecina. Su cuerpito habìa recuperado el calor y comenzaba a elevarse de las manos tiernas de la muchacha. No volaba aùn, sino que parecìa flotar.<br />Cuando estuvo a la altura de los ojos de Aldana, el pichòn tornose aùn màs brillante y si alguna vez algùn ave emitiò sonido humano, ella jurarìa que en ese instante le dijo “gracias”, tras lo cual comenzò a volar libre, luminoso y vivo.<br />La jòven, asombrada de todo lo ocurrido, permanecìa con la mirada en lo alto. Sòlo bajò la vista cuando se diò cuenta de que el pequeño bulto frìo aùn permanecìa entre sus manos.<br /><br />Escrito por Christian Eric Lavin Prosen<br />el 16 de Marzo de 2009</span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-3008527118017114265?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-56314235417198609892009-03-27T14:38:00.004-03:002009-03-28T22:56:43.923-03:00Gracias por la espera<div style="text-align: justify;">Muchas gracias a todos los que esperaron...necesitaba este tiempo. Ahora sí ahí van un cuento nuevo y el tercer capítulo de "La Dama del Trueno" en su versión definitiva. Próximamente el cuarto capítulo.<br /></div><br /><div style="text-align: center;">Gracias<br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-5631423541719860989?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-2119445952637445152009-01-29T08:36:00.005-02:002009-01-29T08:40:59.806-02:00Disculpas a todos<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SYGHtoZWhoI/AAAAAAAAAiw/YtpGTAESveo/s1600-h/zzz.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 225px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SYGHtoZWhoI/AAAAAAAAAiw/YtpGTAESveo/s320/zzz.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5296663854772029058" border="0" /></a><br />Pido disculpas a mis lectores fieles ya que por problemas de salud no me ha sido posible retomar la redacción de "La Dama del Trueno" ni impulsar la actividad de este blog.<br /><div style="text-align: justify;">Apenas me recupere de este trance prometo dedicar el merecido tiempo a este espacio.<br /></div>Gracias por su paciencia.<br /><br /><br />Christian Lavin Prosen<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-211944595263744515?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-51711769378797018812008-12-23T17:36:00.005-02:002008-12-23T17:44:49.482-02:00La Dama del Trueno (novela) Cap. 3<div style="text-align: center;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SVE997jfPsI/AAAAAAAAAh4/p_ChVM9aMiQ/s1600-h/galeon+12x122414.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 289px; height: 214px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SVE997jfPsI/AAAAAAAAAh4/p_ChVM9aMiQ/s320/galeon+12x122414.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5283071972050157250" border="0" /></a><span style="font-weight: bold;font-size:100%;" ><span style="font-style: italic;font-family:georgia;" >Capítulo 3 "¡Que viva el rey!</span></span><span style="font-weight: bold;">"</span><br /></div><br /><div style="text-align: justify;">Amanecía y bajo un cielo ceniciento, Ernesto –a quien todos apodaban “el maestro”- se encaminó hacia la orilla del mar portando sus implementos de pesca y acompañado del pequeño Jonás. Como tantas mañanas, clavó su porta-cañas en la arena mojada, armó la línea de pesca, encarnó el azuelo y, bajo la atenta mirada de su hijo, comenzó a atravesar las rompientes para lanzar el plomo bien lejos.<br />Con un hábil movimiento sacudió la caña hacia delante. Mientras seguía la trayectoria del lastre, vio como un bote de madera se dirigía a remo hacia la costa con tres personas a bordo. Su diseño era más bien antiguo, como las ropas de su reducida tripulación.<br />Ernesto volvió a la orilla sin prestarles mayor atención y, tras fijar su caña al soporte de metal, Jonás le señaló el horizonte. El miró sobre su hombro creyendo que le indicaba el bote que acababa de ver pero grande fue su sorpresa cuando observó unos cientos de metros mar adentro a un enorme galeón con velas, aparejos y marineros yendo y viniendo sobre cubierta.<br />Sobre la majestuosa embarcación ondeaba orgullosa la bandera del reino de España.<br />- ¡Buen día, buen hombre! –dijo uno de los tripulantes al tocar tierra.<br />Por sus ropas y su porte, daba la impresión de mandar sobre los otros dos. No tenían uniformes por lo que Ernesto pensó que no se trataría de un viaje de graduación de cadetes o algo así. Por lo que sólo restaba considerar la posibilidad de que estuvieran rodando alguna película de época.<br />- ¿Podría indicarme vuestra merced qué tierras son éstas en las que me encuentro y qué fecha es la de hoy? –Interrogó el hombre a cargo del bote con exquisitos modales y un fino acento español.<br />- Es… es… esto en Monte Hermoso… -dijo Ernesto tartamudeando- …y hoy es 15. –agregó.<br />El hombre sonrió satisfecho, aunque preguntó una vez más.<br />- A riesgo de parecerle desorientado o impertinente… ¿podría asimismo informarme el mes y qué año del Señor es éste? –agregó amablemente el hombre.<br />- Si…-dijo Ernesto dudando- …hoy es 15 de abril de 2010. –<br />El hombre sonrió animado y les dijo a los dos marinos que lo acompañaban:<br />- Es el lugar y el día correcto, vayan y díganle a su capitán que le agradezco de todo corazón la colaboración prestada y su hospitalidad durante los últimos dos años. Finalmente he arribado a mi destino. –<br />Luego los estrechó en un abrazo y desenvainando la espada que llevaba ceñida al cinturón, la levantó hacia el cielo agregando en voz alta:<br />- ¡Que viva el rey!-<br />- ¡¡ Viva el rey !! –le respondieron las voces.<br />Con este saludo, los dos marineros retornaron al bote y se alejaron de la orilla remando nuevamente en dirección al galeón.<br />Mientras Ernesto y el pequeño Jonás observaban sorprendidos la escena que se desarrollaba a su derredor, aquel particular personaje, que parecía llegado desde lejanas tierras y desde otro siglo, recogía su magro equipaje y les hacía señas para que lo acompañasen abandonando la playa y adentrándose en el pueblo. Ellos los siguieron como presos de un mandato hipnótico aunque en el fondo sabían que era más que una enorme curiosidad.<br />El hombre, cansado, detuvo sus pasos, se secó la frente y los invitó a sentarse sobre la arena.<br /><br /></div><br />(continuará)<br /><br />Escrito por Christian Eric Lavin Prosen<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-5171176937879701881?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-73199358169630308642008-12-19T18:28:00.005-02:002009-02-02T18:51:35.746-02:00La Dama del Trueno (novela) Cap.2<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SUwEa4Es5LI/AAAAAAAAAhw/NPHqivsZfEg/s1600-h/bloody+wall.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 186px; height: 186px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SUwEa4Es5LI/AAAAAAAAAhw/NPHqivsZfEg/s320/bloody+wall.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5281601322773963954" border="0" /></a><br /><div style="text-align: center; font-weight: bold; font-style: italic;font-family:georgia;"><span style="font-size:100%;">Capítulo 2 “La casa que sangra”<br /></span></div><br /> Adriana se volteó hacia el asiento trasero en el que se encontraba la pequeña con cientos de preguntas atorándose en su boca pero antes de que pudiera hacer ninguna, la niña dijo tomándole la mano:<br />- Tranquila, están a salvo por el momento... –y como adivinando sus pensamientos agregó- ...y no te preocupes, me encuentro bien. Por cierto, mi nombre es Isabel.<br />La mujer, completamente asombrada, volvió otra vez su vista hacia delante permaneciendo en silencio al igual que su confundido marido. Mientras la lluvia caía a su alrededor, el coche descendía en medio de la oscuridad más absoluta.<br />A lo lejos divisaron una débil luz a la vera del camino. A medida que se acercaban los esposos comenzaron a respirar aliviados; se trataba de una cabaña completamente iluminada. Seguro habría allí alguna persona que supiera algo de lo que estaba sucediendo, ya que ni lo que acababan de presenciar ni las explicaciones de Isabel les parecían reales. Necesitaban la “versión oficial”, no sus alucinaciones producto del pánico o las fantasías de una niña desquiciada.<br />Aunque el viento permanecía implacable sobre la arboleda, la lluvia no caía con la misma intensidad, pareciendo tan solo un fuerte aguacero. Adriana y Julio descendieron del coche y, tras envolver a la pequeña en una de las mantas que traían, se introdujeron en la casa.<br />La puerta estaba entreabierta por lo que, en vista de la tormenta, entraron sin golpear. Para su sorpresa la cabaña estaba vacía, aunque sobre una mesa había cuatro platos servidos con sopa caliente y una olla en el fuego. Los tres se sentaron. Isabel comenzó a tomar de uno de los platos como si nada hubiera sucedido, mientras temblaba de frío. De repente, Adriana se levantó impulsivamente de la silla.<br />- Un televisor.<br />Encendió el aparato pero no había señal en ningún canal y tras unos segundos de ruido blanco, comenzaron a escucharse nuevamente los mismos susurros inhumanos acompañados de risas siniestras.<br />- No puede ser... –exclamó Adriana- ¿Dónde están todos?<br />- Es Kariel –dijo la niña sin dejar de sorber la sopa.<br />- No comprendo... hay electricidad, no hay gente... esa tormenta salida de la nada... –continuó Julio, omitiendo toda referencia a los extraños fenómenos que acaban de presenciar.<br />- Es mi madre, -insistió Isabel- no dejará en paz este mundo mientras continúe buscándome.<br />Julio comprendió que no podía seguir negando la veracidad de aquella macabra pesadilla. La pequeña era la prueba viviente de que no se trataba de ninguna ilusión. Indignado con la realidad de semejante experiencia, golpeó la mesa con el puño e increpó a Isabel diciéndole:<br />- Ya mismo me vas a decir todo acerca de lo que está sucediendo, quién era esa mujer que vimos flotar en el aire, quién eres tú... ¡Todo!<br />La niña clavó su mirada sobre los ojos de Julio, hizo a un lado el plato que tenía frente de sí y le respondió con impaciencia:<br />- Lo vengo diciendo desde el primer momento. La mujer de cabellos rojos que vieron hace unos minutos es Kariel, mi madre. Ella es la dama del trueno, ama y señora de las tormentas. Ella es la que causó todo esto... y yo soy Isabel, su hija. Quiere darme caza, ya que he escapado de mi celda...<br />- ¡Todo esto es absurdo! –interrumpió Adriana- Nadie controla el clima, no existe ninguna “dama del trueno“...<br />- Tampoco existen personas que floten en el aire ni perros de colores que corran como si estuvieran volando... –reflexionó Julio, bajando la vista.<br />- ¿Cómo que no? –preguntó Isabel entre enojo y confusión- ...¿De manera que es cierto? No puedo creerlo... Siempre hubo rumores de que los humanos creían que la naturaleza se regía a sí misma, que desconocían nuestra existencia... pero jamás pensé que pudiera ser verdad. ¿¡Qué pensaban entonces!? ¿¡Que los terremotos, las inundaciones... la nieve, el viento... todo pasa porque sí!?<br />- Pues... sí. –contestó Adriana.<br />La niña se echó a reír.<br />- Es la estupidez más grande que escuché en mi vida...<br />Julio se enfureció y la abofeteó.<br />- Ten cuidado con lo que dices, pequeña... o ya verás. ¡No somos idiotas! Por lo que a mi respecta todo puede ser parte de algún acto de ilusionismo...<br />La niña furiosa guardó silencio; le dolía su mejilla y miró al hombre como si fuera a matarlo. Apoyó ambas manos sobre la mesa, sin apartar su mirada. En unos segundos comenzó a escapar humo por entre sus dedos, como si la madera estuviera ardiendo debajo de sus palmas. Luego las levantó dejando ver el perfecto contorno de sus manos grabado en fuego sobre la mesa, dejando dos agujeros sobre el mantel con idéntico dibujo.<br />Finalmente agregó desafiante:<br />- Yo soy Isabel, regente de los fuegos menores... y para que no se olviden: es gracias a mí que siguen con vida.<br />- No puedo creer lo que estoy oyendo... –dijo Julio dirigiéndose a su mujer.<br />Pero Adriana estaba muy ocupada tratando de escuchar lo que decían las voces del televisor.<br />- ¡Adriana! ¿Me estás escuchando? –preguntó su marido indignado.<br />Pero ella no respondió, su rostro mostraba aún más horror que antes.<br />- “La sangre”… las voces dicen que en esta casa correrá sangre... –<br />- Oh, yo no me preocuparía... –dijo Isabel imperturbable.<br />La mujer gritó señalando las paredes. De las paredes comenzaba a brotar sangre, de los techos, tras los cuadros, bajo la mesa, de dentro de la olla, también desde de la pantalla del televisor. Cuando un charco de sangre empezó a filtrarse por debajo de la puerta de entrada, Julio se puso de pie y se dirigió hacia ella.<br />- ¡No salgas! –le advirtió la niña- Es un truco barato.<br />Pero él, haciendo caso omiso a sus palabras, abrió la puerta y salió afuera. Allí la lluvia continuaba pero no se veía ni una sola gota de sangre. Detrás de su marido salió velozmente Adriana y, tras ella, también lo hizo Isabel.<br />Julio avanzó unos pasos en la oscuridad, dio media vuelta y cuando se encogía de hombros sin entender lo que sucedía, un tornado salido de la nada lo levantó en el aire como si fuera una hoja seca y tras elevar su chimenea, este se perdió en el cielo alejándose del lugar.<br />Adriana lanzó un grito desesperada y cayó de rodillas sobre el suelo como si hubiera recibido un disparo. Con el alma destrozada irrumpió en un llanto desconsolado. En ese momento la lluvia cesó y la voz de aquella mujer de larga cabellera roja se dejó oír como un trueno en todos lados:<br />- Estamos a mano.<br /><br />(continuará)<br /><br />Escrito por Christian Eric Lavin Prosen<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-7319935816963030864?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-56949381508270134152008-12-19T17:42:00.011-02:002008-12-23T17:42:34.347-02:00La Dama del Trueno (novela) Cap.1<div style="text-align: center;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SUv9hDubbNI/AAAAAAAAAho/JuKw-zJ4_dw/s1600-h/wind+serenity.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 264px; height: 198px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SUv9hDubbNI/AAAAAAAAAho/JuKw-zJ4_dw/s320/wind+serenity.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5281593732399590610" border="0" /></a><span style=";font-family:georgia;font-size:100%;" ><span style="font-style: italic; font-weight: bold;">Capítulo 1 "La Tormenta"</span></span><br /></div><br /><div style="text-align: justify;">Aquel atardecer calmo anunciaba lo que sería una perfecta noche estrellada. La leña seca crepitaba en la fogata prolijamente rodeada de piedras. Muy cerca, una carpa transparentaba el ir y venir de una linterna recorriendo cada rincón, cada bolsillo de las mochilas, cada pliegue de las bolsas de dormir, en una búsqueda infructuosa. Julio decidió por fin abandonar la empresa y retornó al tronco que, a modo de asiento, se apostaba a la vera del fuego.<br />El pequeño campamento se levantaba sobre un claro del bosque, oculto por cipreses, coihues y araucarias. Desde la altura, podía observarse los intensos destellos rojos que acompañaban a aquel ocaso mientras el sol se perdía entre las montañas.<br />De pronto, el murmullo de la pinocha quebrándose bajo unos pies, anunció la presencia de una mujer acercándose. Era Adriana que volvía trayendo un pequeño telescopio y una cámara fotográfica.<br />- Ah… -dijo Julio al ver a su esposa- encontraste la cámara, di vuelta la carpa buscándola…<br />- Como siempre…las mujeres somos más eficaces –contestó ella con una sonrisa.<br />Momentos más tarde, Julio ajustaba el telescopio en dirección a la luna para sentarse luego, otra vez, junto al fuego. Adriana también se acomodó cerca de la fogata y dirigió su mirada sobre los ojos grises de su esposo. Las llamas teñían su rostro de rojo, naranjas y ámbar transformando sus facciones de nuevo en las de aquel hombre joven del que se enamoró. La intimidad de un rincón escondido, el manto de estrellas que los cubría y aquella cálida luz que escapaba de los troncos encendidos poseía la magia de volver el tiempo atrás a aquel encuentro fortuito en la puerta de un restaurante. El brillo carmesí de las brasas vestía el rostro de Julio de igual forma que antaño lo habían hecho las luces de un cartel de neón.<br />Ese austero marco resultaba suficiente para hacer renacer un romance adormilado, entumecido por el paso del tiempo y la rutina.<br />Julio también la observaba. Le asombró la forma en la que el fuego jugaba con su pelo, cambiando sus tonos a cada instante. Recordó a la joven esbelta de ojos claros que le sonrió avergonzada tras buscar refugio bajo su paraguas en el preciso instante en que terminaba de llover. Sintió renovados deseos de acariciar sus manos, sus curvas y de detenerse en esos labios que acababa de redescubrir.<br />Apenas se percataron de las miradas mutuas bajaron la vista y sonrieron con timidez. La piel se les erizaba como a dos adolescentes enamorados. ¿Qué era este fenómeno que los estaba transformando tras nueve años de convivencia? Mejor no preguntar y dejarse llevar por aquella extraordinaria sensación.<br />- Tomémonos una foto. –propuso Julio queriendo capturar la magia de aquel momento.<br />Colocó la cámara sobre un gran tronco y se sentó junto a su esposa abrazándola como no lo hacía desde hacía tiempo. La luz potente del flash fue señal suficiente de un instante inmortalizado. Ambos esposos se besaron como si acabaran de dar el “sí” en el altar, con sus ojos cerrados, como dicta la ley del amor.<br />Sin embargo apenas los abrieron una segunda luz blanca iluminó el campamento con el misterio de su origen.<br />- ¿Qué fue eso? –preguntó Adriana- No vino de la cámara.<br />¿Acaso habría alguien más espiándolos? No era posible, nadie sabía de aquella “escapada” al sur. ¿Sería tal vez un mirón ocasional?<br />Enseguida el sordo crepitar de un trueno develó la incógnita. Los dos miraron el cielo, oscuras y densas nubes tomaban posesión de la noche estrellada devorando los astros sin piedad. Al mismo tiempo, numerosos relámpagos presagiaban una tormenta apocalíptica.<br />- ¿Que hacemos? -le preguntó Adriana a su marido.<br />Mientras se miraban sin respuestas, la tierra pareció sacudirse bajo sus pies y la cámara fotográfica cayó al suelo tras tambalearse unos segundos. Era claro que aquello no era algo normal. Estaba anunciado un cielo despejado con buena visibilidad y fue por eso que decidieron presenciar el eclipse en el descampado. ¿Y el temblor? No había dudas, lo que fuese que estuviera sucediendo era algo que escapaba a toda previsión.<br />Cuando comenzó a soplar un fuerte viento, por lo que Julio tomó la decisión de “levantar campamento”. Comenzaron por desarmar el telescopio y a juntar algunas mantas y cacharros apilados en las cercanías de la carpa. Pero, como si la naturaleza no estuviera dispuesta a darles un minuto de tregua, el viento se torno vendaval y comenzó a agitar las copas de los árboles como si fueran apenas pastos altos. Los destellos y el sonido de las descargas se multiplicaban aumentando el ritmo de sus corazones.<br />Julio le hizo señas a Adriana y juntos tiraron de los vientos del iglú arrancando las estacas en un único movimiento. Tras hacer un precario paquete con la tienda y su contenido le dijeron adiós al eclipse, a su “escapada” y al momento romántico que acababan de vivir.<br />Corrieron cuesta abajo por el sendero, chocándose con las ramas en su loca carrera. Tan solo les importaba llagar pronto hasta el auto y alejarse de aquella tormenta surgida de la nada. Por fin, encontraron el camino de tierra por el que habían subido hasta aquel paraje. Cargaron en segundos la carpa en el baúl del coche y apenas ubicados en sus asientos, Julio encendió el motor y pisó el acelerador, giró el volante hasta donde le fue posible y en una sola maniobra la trompa del automóvil quedó mirando hacia abajo y comenzó su descenso levantando una gran polvareda tras de sí.<br />En unos instantes, una noche apacible y despejada había sufrido una ominosa transformación: no se veía ningún astro en el cielo, un viento extremadamente fuerte sacudía los árboles como quisiera arrancarlos de raíz y los relámpagos se habían convertido en los dueños absolutos del horizonte. El sonido de los truenos asemejaba al grito descarnado de mil bestias feroces rugiendo al mismo tiempo. Parecía la pesadilla de algún alma atormentada más que la pavorosa realidad.<br />La única luz constante era la proveniente de los faros de vehículo que serpenteaba siguiendo como podía las curvas sinuosas del camino. Sólo podían ver unos metros hacia adelante, lo que dejara mostrar los caprichos del trayecto.<br />De pronto, el auto se sacudió como si la tierra se moviera bajo las ruedas.<br />- ¿Qué está pasando? –preguntó Adriana aterrorizada.<br />- No lo sé... –le respondió su marido con la voz temblorosa y tomando su mano por un instante.<br />Jamás habían experimentado algo semejante. Los relámpagos surcaban el cielo de a cinco o seis en forma simultánea, la tierra temblando cada tanto, aquel viento furioso que sacudía a voluntad la copa de los árboles y arremolinaba millones de hojas que pasaban raudas frente a la luz de los faros. El pavoroso alarido de los truenos que les llevó a pensar que el cielo mismo se estaba partiendo en dos. Todo aquel terror desatado en apenas segundos, todo aquel fenómeno macabro y ni una sola gota de lluvia había caído hasta ese momento.<br />- ¿¡Qué es esto!? –insistió Adriana- ¡No llueve! ¿¡Cómo puede no llover!?<br />Aún más inexplicable resultó que en el preciso instante en que la mujer terminó de hablar, dió comienzo un fuerte aguacero.<br />- ¡Dios mío! –exclamó Julio- No puedo ver nada...<br />Las escobillas limpiaban el parabrisas a la mayor velocidad aunque no era suficiente, la lluvia era más copiosa que ninguna que hubieran conocido.<br />- Voy a parar. –exclamó Julio.<br />- ¡No! –le grito su esposa- ¡Tengo mucho miedo!<br />- ¡Pero nos vamos a matar! ¡Me puedo salir del camino y caer al vacío!<br />- No... –le rogó Adriana– No te detengas, por favor...<br />En aquel momento, la lluvia cesó tan imprevistamente como había empezado y, para sumar más asombro a la pareja, el agua caída comenzó a subir nuevamente hacia el cielo.<br />- ¿Está lloviendo hacia arriba? –preguntó Julio queriendo comprobar que no estaba alucinando.<br />- Si...si... ¿¡Qué está pasando, Dios...!?<br />Adriana empezó a llorar presa de una crisis nerviosa pero su marido no podía ayudarla; simplemente no terminaba de creer aquella pesadilla. Siguió manejando a toda marcha buscando escapar de la tormenta, algún refugio, o una presencia humana que les confirmase que todo aquello estaba sucediendo realmente.<br />Julio recordó la radio del auto y la encendió. Seguramente podrían enterarse de qué extraño fenómeno se estaba cerniendo sobre el mundo. Sólo estática, en todas las bandas. Una idea terrible se instaló en su mente: ¿Y si fuesen las últimas personas que quedaran sobre la faz de la Tierra?<br />De repente entre el ruido blanco del receptor comenzaban a oírse voces siniestras como murmullos inhumanos.<br />-¿Qué pesadilla es ésta? –gritó Adriana mesándose los cabellos.<br />Finalmente la lluvia invertida también se detuvo y luego de una curva pronunciada, los focos iluminaron fugazmente la figura de una niña de pie en medio del camino, cubierta únicamente con el polvo y las hojas que la tempestad había adherido a su cuerpo.<br />- ¡Cuidado! –gritó la mujer.<br />Julio respondió clavando los frenos. El auto se deslizó sin control sobre la tierra mojada deteniéndose milagrosamente a escasos centímetros de la pequeña. Bajaron del coche y corrieron hacia ella para comprobar que se encontrara bien. Temblaba como un animal aterrorizado. Julio le preguntó desesperado:<br />- ¿Estás bien? ¿Cómo te llamas?<br />La niña los miró a los ojos brevemente y dejó de temblar. Cambiando completamente su expresión, tomó a Julio del brazo y lo increpó:<br />- ¡Rápido, tenemos que huir! Kariel no dejará que me marche así...<br />- ¿Qué? ¿Kariel? –la interrogó Julio- ¿Quién es Kariel?<br />- Mi madre...no me perdonará que me haya escapado así... es su furia la que está causando esto... ¡Debemos marcharnos de inmediato o me encontrará y les hará daño... les hará daño a todos... no le importará...!<br />Julio la miró a Adriana.<br />- Pobrecita, está en shock... subámosla al coche. –<br />Cuando abrieron las puertas, el cielo se iluminó con una telaraña de relámpagos como nunca la hubo y, en lo alto, Adriana pudo ver a una mujer de largos cabellos rojos flotar literalmente en el cielo mientras sostenía las cadenas que aprisionaban a seis enormes bestias similares a perros feroces. Tres en cada mano. Cada bestia con un color diferente de pelaje, y todas pugnaban por escapar mientras la extraña mujer hablaba con voz potente:<br />- ¡Mortales, devuélvanme a mi hija!<br />Al escucharla, Julio empujó a la niña dentro del auto en un desesperado intento de protegerla pero la pequeña volvió a salir inmediatamente.<br />- Madre... –le contestó la niña- ¡Aparta tu ira de esta gente! Regresa a tus tinieblas y abandona mi cacería.<br />- ¡Jamás! –gritó la mujer desde lo alto, al tiempo que dejaba escapar a una de las bestias con el pelaje azulado.<br />Mientras la mujer lanzaba una risa maquiavélica, Adriana le preguntó a la pequeña:<br />- ¿Qué está sucediendo? ¿qué son esas bestias?<br />- Son los cancerberos de la noche... –le contestó la niña.<br />Y poniéndose al frente, le gritó a la pareja:<br />- ¡Entren ya mismo! ¡Yo la detendré!<br />Sin saber qué hacer, Julio y Adriana obedecieron, rogando que no le sucediera nada.<br />La bestia azul corría sobre las nubes como si fuera suelo firme dando zancadas de kilómetros de largo. Avanzaba con la velocidad del rayo y pronto estuvo muy cerca.<br />La niña levantó sus brazos en alto y con su rostro mirando al cielo, lanzó un grito con voz de trueno, tan potente que los vidrios del coche estallaron en pedazos y la aterrorizada pareja debió cubrirse los oídos con sus manos aunque no pudieron evitar quedarse sordos por unos instantes. El feroz animal pareció quebrarse en miles de partes con aquel alarido y cada trozo de la fiera se convirtió en un cuervo que voló, en bandada, sobre el techo del automóvil. Finalmente, la niña entró por la puerta trasera y Julio volvió a arrancar el motor reanudando la marcha.<br /></div>En el cielo, la misteriosa mujer desapareció entre un enjambre de relámpagos, reanudándose el aguacero interrumpido aunque, esta vez, el agua nuevamente caía hacia abajo.<br /><p class="MsoBodyTextIndent" style="text-indent: 35.45pt;">(continuará)</p><p class="MsoBodyTextIndent" style="text-indent: 35.45pt;"><br /></p><p class="MsoBodyTextIndent" style="text-indent: 35.45pt;">Escrito por Christian Eric Lavin Prosen<br /><span style="line-height: 150%;font-family:Arial;font-size:12;" lang="ES"><o:p></o:p></span></p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-5694938150827013415?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-12061953941912418362008-08-27T18:47:00.001-03:002008-08-27T18:49:34.040-03:00Martina y su perro<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span style="font-family:Arial;">Martina avanzó tímidamente hundiendo sus pies en la nieve blanda. Envuelta en bufandas y tejidos repasaba el camino recorrido hacía una hora mientras regresaba de escuchar misa. Sumida en sus pensamientos no se dio cuenta del momento en el que perdió a Céfiro, su pequeño perro y fiel compañero, pero lo cierto es que el pobrecito la esperaría temblando perdido en algún rincón del desierto blanco. <o:p></o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span style="font-family:Arial;"><span style=""> </span>Mientras el viento se clavaba en sus mejillas, la anciana Martina, de cuerpo pequeño, recordó las preocupaciones que distrajeron su mente una hora atrás. Con su avanzada edad y sus fuerzas flaqueando, ya no podía acarrear la leña ni revisar las trampas, como lo hacía antaño. Cocinar todavía estaba a su alcance y, al menos, disfrutaba hacerlo. “Nada mejor que una liebre estofada en una noche helada” –le decía Céfiro con la mirada. ¡Y vaya que tenía razón!<o:p></o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span style="font-family:Arial;"><span style=""> </span>Frotó sus manos bajo los guantes de piel de alce. ¡Tenía tanto frío! <o:p></o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; line-height: 150%;"><span style="font-family:Arial;">Mientras miraba a su alrededor no pudo dejar de imaginarse ya de vuelta en su pequeña cabaña, junto a su fiel compañero, recuperándose al calor del fuego. Una vez repuestos, retomaría su lectura en voz alta y Céfiro la escucharía con atención sin mover sus bigotes. <o:p></o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; line-height: 150%;"><span style="font-family:Arial;">La vejez, la soledad y la pobreza no son un trío bienvenido; sin embargo y aunque nunca les abrió las puertas, se habían instalado hacía tiempo entre las cuatro paredes de su casa.<o:p></o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; line-height: 150%;"><span style="font-family:Arial;">Se apoyó sobre un tronco a descansar su fatiga y mientras recuperaba fuerzas sintió una ligera presión sobre su pie derecho. Algo había asomado de un hueco en la base de aquel árbol muerto y cuando bajo la vista ya no pudo ver nada. Se agachó con mucho esfuerzo y acercó su cara a la oscuro escondite. En ese instante creyó ver algo entre las sombras y antes de que pudiera reaccionar sintió la húmeda lengua de Céfiro sobre su nariz. Martina y su perro se habían reencontrado por casualidad, como una rara concesión de la vida que aún le deparaba otra sorpresa.<o:p></o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; line-height: 150%;"><span style="font-family:Arial;">Cuando sus manos rugosas ayudaban a su compañero a salir, palparon una saco de piel conteniendo algo muy pesado. Ante la mirada curiosa de Céfiro, la mujer desató un saco conteniendo algunas decenas de monedas doradas que iluminaron su rostro. <o:p></o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; line-height: 150%;"><span style="font-family:Arial;">Esa noche, para celebrar, hubo doble ración.<o:p></o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; line-height: 150%;"><span style="font-family:Arial;"><o:p> </o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; line-height: 150%;"><span style="font-family:Arial;">Escrito por ChristianEricLavinProsen el 27/08/08.<o:p></o:p></span></p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-1206195394191241836?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com6tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-68330390523076998062008-07-21T20:42:00.002-03:002008-11-13T21:07:50.353-02:00Diez mil visitas !!!<img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5225617131613572402" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SIUfGD4FzTI/AAAAAAAAAYA/1P11OtROoT0/s320/10000.jpg" border="0" /><br /><div align="center"><span style="color:#9999ff;"><strong> </strong></span><span style="font-size:180%;color:#9999ff;"><strong>MUCHAS GRACIAS POR ESTAS 10000 VISITAS!!!<br /></strong></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-6833039052307699806?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-80900476922926006632008-06-30T15:06:00.006-03:002008-11-13T21:07:50.500-02:00Nuevo link para comprar mi libro<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.masoportunidades.clarin.com/aviso/3605444-la-muerte-viaja-en-bicicleta-de-christian-e-lavin-prosen"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5217738322593136786" style="margin: 0px auto 10px; display: block; width: 164px; cursor: pointer; height: 231px; text-align: center;" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SGkhXBEbQJI/AAAAAAAAAX4/-Vmr8XoIlCM/s320/tapa+libro.jpg" border="0" /></a><br /><div style="text-align: center;">Haga "<a href="http://www.masoportunidades.clarin.com/aviso/3605444-la-muerte-viaja-en-bicicleta-de-christian-e-lavin-prosen"><span style="font-style: italic;">click</span></a>" sobre la imagen<br /></div><div style="text-align: center;">Hay un nuevo link para adquirir mi libro "La Muerte viaja en bicicleta".<br /><br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-8090047692292600663?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-7091323336347848872008-06-13T17:41:00.002-03:002008-06-13T17:43:27.332-03:00¡Feliz dia del blogger!<center>¡¡¡ Feliz día a todos los bloggeros del mundo !!!<br />14 de Junio<br /><br /><a href="http://www.inweday.org/"><img src="http://inweday.org/buttons/88x30.gif" alt="International Weblogger's Day 2008" border=0></a></center><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-709132333634784887?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-69096888323141786322008-05-28T16:30:00.004-03:002008-06-02T15:13:43.854-03:00El último trofeo<span style="font-family:Arial;"><o:p></o:p></span> <p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;"><span style="font-size:0;"></span>La pequeña taza de porcelana despedía el aromático y delicioso vapor de la bebida oscura, que contrastaba con el del formol-aldehído que inundaba la sala. En lugar de finos retratos o paisajes de artistas de renombre, las paredes se encontraban tapizadas con trofeos de caza, pieles de animal, lanzas y escudos tribales.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;"><o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; line-height: 150%; text-align: justify;">- <span style="font-family:Arial;">¡Magnífico aroma, Charles! Pero debo darme por vencido…definitivamente es de oriente aunque no logro dar en el clavo.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;"><o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;">El hombre sentado en el amplio sillón de enfrente sonrió vencedor.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;"><o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; line-height: 150%; text-align: justify;">- <span style="font-family:Arial;">Es simple té de Ceilán con algunas hojas de gyokuro.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; line-height: 150%; text-align: justify;">- <span style="font-family:Arial;">No se vale… -replicó el pelirrojo de amplios bigotes- …no se trata propiamente <span style="font-size:0;"></span>de<span style="font-size:0;"> </span>una clase de té sino de una mera combinación.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; line-height: 150%; text-align: justify;">- <span style="font-family:Arial;">No cabe lamentarse, Clark…admite tu derrota y ya.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;">Clark apoyó la taza sobre la mesa, dejando ver su fastidio. Afinó los extremos de su mostacho y dijo en tono serio:<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; line-height: 150%; text-align: justify;">- <span style="font-family:Arial;">Vamos, Charles, muestra ya tus cartas. Tu y yo sabemos que no me invitaste a tu guarida en Glasgow, solo para tomar el té. Somos rivales desde hace años y eso, en este mundo tan delirante, nos convierte prácticamente en amigos. Ambos somos cazadores, ambos caballeros de la corona británica. Hasta un novato sin puntería sabe que el honor de dos nobles contrincantes está por encima de toda competencia.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; line-height: 150%; text-align: justify;">- <span style="font-family:Arial;">Así es, vieja pantera… traigo un As bajo la manga…<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; line-height: 150%; text-align: justify;">- <span style="font-family:Arial;">Por el brillo en tus ojos bien diría que traes un ñu –dijo Clark con una risa nerviosa.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; line-height: 150%; text-align: justify;">- <span style="font-family:Arial;">Acompáñame, si es que te mata la intriga.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;">El anfitrión se puso de pié invitando cortésmente a su viejo rival a seguirlo hacia una sala contigua. Allí, encendió una lámpara y de entre las tinieblas emergió la imponente imagen estática de una leona de un pelaje rojizo en toda su extensión. Su semblante feroz exhibía amenazante sus colmillos y sus patas dejaban ver unas grandes y filosas garras.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;">El rostro pálido de Sir Clark Alfred Norrington empalideció aún más. Se mostraba incrédulo ante lo que le mostraban sus propios ojos.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; line-height: 150%; text-align: justify;">- <span style="font-family:Arial;">¡Has atrapado a la leona malva! No puedo creerlo… no doy crédito a mis ojos, –dijo entre admiración y envidia-<span style="font-size:0;"> </span>creí que era sólo una mito... <o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;">El incrédulo cazador dio una vuelta alrededor de la bestia embalsamada, tocó su pelaje, la miró con detenimiento y sus dedos encontraron al tacto el orificio de entrada.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; line-height: 150%; text-align: justify;">- <span style="font-family:Arial;">Justo entre los ojos… increíble… y ¡vaya obra de arte de la taxidermia! La herida ni se ve… Debo admitirlo, Charles, me has vencido… has completado tu colección antes que yo… tienes a todos los trofeos, los de caza mayor, todos los depredadores en existencia… Pero dime: ¿con qué lo mataste? ¿Fue un Mauser .280, un </span><span style="font-family:Arial;">Winchester reformado o fue un…<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;">Sus preguntas se vieron interrumpidas por el ruido del arma al cargarse. Al girar sobre sus talones pudo ver a su noble contrincante de toda la vida apuntando directamente a su cabeza.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm; text-indent: 18pt; line-height: 150%; text-align: justify;">- <span style="font-family:Arial;">Fue un Mauser… -alcanzó a decir antes de sentir la bala.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;">Sir Charles Ludwig Windsor se acercó al cazador cazado y dijo a modo de epitafio:<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-left: 0cm; text-indent: 18pt; line-height: 150%; text-align: justify;">- <span style="font-family:Arial;">Ahora sí he completado mi colección, tu eres el mayor y el último de mis trofeos. <o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;">Tres días más tarde colgó orgulloso, sobre de la chimenea de su escritorio, la cabeza de Sir Norrigton, cuyo blanquecino rostro contrastaba con la oscura base de caoba. <o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;"><o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: right;"><span style="font-family:Arial;"><span style="font-size:85%;">Escrito el 23/05/08 por ChristianEricLavinProsen</span><o:p></o:p></span></p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-6909688832314178632?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-3101761704721904112008-05-20T18:06:00.004-03:002008-11-13T21:07:50.644-02:00Vuelo libre<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SDM90b0WFoI/AAAAAAAAAXw/HsCj7J6_3Ms/s1600-h/carcel.png"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202569965572855426" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SDM90b0WFoI/AAAAAAAAAXw/HsCj7J6_3Ms/s320/carcel.png" border="0" /></a><br /><p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 36pt; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-family:Arial;">“Soñé que era un pájaro, doctor. Me encontraba dentro de una jaula cuya puerta estaba abierta, como en un descuido. Tal vez alguien en un gesto cómplice me invitaba a escapar.”<?xml:namespace prefix = o /><o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 0cm; TEXT-INDENT: 36pt; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify">- <span style="font-family:Arial;">Pronto serás libre… -le dijo el galeno comprendiéndolo a la perfección.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 36pt; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-family:Arial;">“Sin embargo, la decisión de abandonar mi encierro no fue nada fácil. Durante un buen rato me detuve a contemplar los barrotes, a contarlos; me detuve en los detalles, la pintura saltada, los adornos; sin duda era una bella jaula. Al instante me repetí a mi mismo que por más que ostentara belleza no era más que una prisión macabra, que mi vuelo en libertad se convertiría en una exhibición mucho más hermosa que cualquier herraje trabajado con esmero”.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 0cm; TEXT-INDENT: 36pt; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify">- <span style="font-family:Arial;">No debes tener miedo… -agregó el experto tomando su mano.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 36pt; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-family:Arial;">“Es cierto, sentía miedo. Las rejas que me rodeaban constituían un lugar seguro mientras que la libertad era una promesa incierta, un territorio desconocido. Aunque, a pesar de mis dudas, finalmente atravesé la puerta y desplegué mis alas, sentí el viento en mi rostro y, desde el aire, contemplé la pequeñez de la jaula y me dio risa. Creo que eso es la libertad, doctor: el poder reír de los barrotes que antaño impedían nuestro vuelo.”<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 0cm; TEXT-INDENT: 36pt; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify">- <span style="font-family:Arial;">Si pudieras hablar en este momento, nos enseñarías muchas cosas… -dijo el médico frente a las dos enfermeras que custodiaban la cama del paciente. Y, prolongando un poco más el inminente desenlace agregó- Este hombre tuvo sueños, amó, quizás hasta haya sido un gran pensador. Puede que luego de su accidente hubiera perdido las esperanzas como lo hizo su familia, pero lo importante es la fe que como profesionales tenemos en su recuperación. Por eso es que ahora, sin más que esperar, habiendo agotado nuestro saber, no nos queda otra cosa que dejarlo partir…desconecten su soporte vital.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 36pt; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-family:Arial;">Las enfermeras obedecieron con precisión. Minutos después, el paciente sonrió al contemplar desde el aire su frágil cuerpo y a sus bondadosos carceleros.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 36pt; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-family:Arial;"><o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 36pt; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: right" align="right"><span style="font-size:85%;"><span style="font-family:Arial;">Escrito el 20/05/08 por ChristianEricLavinProsen</span></span><br /><span style="font-family:Arial;"><span style="font-size:85%;">(Escrito en el silencio de la prisión de mi rutina)</span><o:p></o:p></span></p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-310176170472190411?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-12767670267263637142008-05-06T15:42:00.006-03:002008-11-13T21:07:50.775-02:00Mi mundo sin ti (El aroma de los tulipanes)<div style="text-align: left;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SCCm07j06ZI/AAAAAAAAAXo/aAUusi2n4-s/s1600-h/tulpanies.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5197337398256920978" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; width: 217px; cursor: pointer; height: 165px;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SCCm07j06ZI/AAAAAAAAAXo/aAUusi2n4-s/s320/tulpanies.jpg" border="0" /></a><br /></div><p class="MsoNormal" style="text-indent: 36pt; line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;">Comenzó como humedad en el cielorraso del cuarto, después siguió con la inexplicable mortandad de los tulipanes del cantero. Cuando me asomé al jardín pude escuchar a las margaritas gemir al perder sus pétalos y fue entonces, que también noté el éxodo masivo de las mariposas. <o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: 36pt; line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;">Al cabo de un par de días el cuadro se hacía insoportable: una silenciosa invasión de cucarachas, la tos rasposa de mi gato, la mugre que crecía bajo mis uñas…hasta el cabello había comenzado a perder desde que te fuiste. Una capa pilosa acompañaba mis paseos por la casa dejando testimonio de mis caminatas errabundas en la búsqueda infructuosa de tu aroma. <o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: 36pt; line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;">Entre esas cuatro paredes todo estaba enfermo. ¡Hasta mis camisas lloraban con arrugas y extendían sus mangas hasta el suelo en señal de duelo! Las cañerías susurraban tu nombre con un quejido oxidado cada vez que abría el grifo de la bañera. <o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;"><span style="font-size:0;"></span>Las pocas bombillas de luz que no se habían quemado aún, se empeñaban en iluminar tus fotos que se multiplicaban sin sentido sobre las mesas, las repisas, asomando entre los imanes del refrigerador, sobre las alacenas o en el marco de las ventanas.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;"><span style="font-size:0;"></span>Cuando, por fin, tocaste de nuevo a mi puerta y te vi desde la ventana de mi cuarto, bajé las escaleras corriendo para recibirte con una sonrisa. Al verme, afeitado y con la colonia que tanto te gustaba, me diste un beso y apoyaste las valijas sobre el piso recién lustrado mientras contemplabas maravillada el orden y el aseo en toda la casa. </span></p><p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;">- <span style="font-family:Arial;">Volví –me dijiste. Y la alegría en mi rostro iluminó la sala que olía a tulipanes.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-family:Arial;"><o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: right;"><span style="font-size:85%;"><span style="font-family:Arial;">Escrito el 06/05/08 por ChristianEricLavinProsen<o:p></o:p></span></span></p><div style="text-align: right;"></div><p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: right;"><span style="font-family:Arial;"><span style="font-size:85%;">(escrito entre el sonar de teléfonos y el bullicio de la oficina)</span><o:p></o:p></span></p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-1276767026726363714?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-80582902173462435142008-05-01T13:45:00.005-03:002008-11-13T21:07:51.057-02:00Don Ezequiel llegó a Mexico<div align="center"><a href="http://2.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SBn1brj06XI/AAAAAAAAAXY/zKHt3fsGStg/s1600-h/DSC00181.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195453501046843762" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SBn1brj06XI/AAAAAAAAAXY/zKHt3fsGStg/s320/DSC00181.JPG" border="0" /></a> Por fín mi historia "Don Ezequiel" llegó a publicarse en la revista "Posdata" de Monterrey (Mexico)</div><br /><div align="center"></div><br /><div align="center">Otro pequeño gran paso !!!<br /><br /><div></div><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195457929158125954" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SBn5dbj06YI/AAAAAAAAAXg/Vbbez5oUWss/s320/DSC00182.JPG" border="0" /><br /><div>Publicación en la revista Posdata</div></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-8058290217346243514?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-39059899495563293282008-04-20T22:24:00.005-03:002008-11-13T21:07:51.235-02:00Ojos de artista<div align="justify"><a href="http://4.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SAvt7UCx1TI/AAAAAAAAAXI/v2jrXFJbpUI/s1600-h/DSC00092.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191504598723056946" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="220" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SAvt7UCx1TI/AAAAAAAAAXI/v2jrXFJbpUI/s320/DSC00092.JPG" width="276" border="0" /></a><br /><br />Entró a aquella habitación de la mano del hastío, buscando un haz de luz, un objeto distinto, un color nuevo que interrogue su paleta…una gota de inspiración deslizándose entre sus dedos.<br />Observó los estantes atiborrados de su arte, del ajeno, sus bocetos y sus creaciones aún no nacidas. Pero por más que buscara o se dejara encontrar, ninguna visión le cosquilleaba el alma, ni estimulaba su músculo de artista. Con desencanto, Lía apagó la luz y abandonó su atelier sumiendo a sus sueños en una fría oscuridad.<br />Al pasar por el espejo del pequeño corredor se vio a sí misma en un burdo reflejo de cuerpo entero. Sin embargo, lejos de detenerse en lo justo o injusto de aquella ficción óptica, pensó en qué elemento de su mundo había escapado impune a las cinceladas del pincel sobre el mármol de sus telas. Fue entonces que, sorprendida, tomó conciencia de que era ella misma quién se fugaba insistente de las sincrónicas garras de la eternidad de un retrato. Era la artista quién se ocultaba, temerosa de su arte.<br />Conocedora del poder del ojo que acota al mundo con el filo de sus dientes, buscó en su anatomía su fibra más suya, su carne más propia, hasta posar su mirada en los ojos azules de aquella mujer que copiaba sus movimientos del otro lado del cristal pulido.<br />En esas pupilas que se miraban en las suyas, para perderse en el infinito juego de los espejos, se reconoció niña curiosa, mujer secreta, madre dulce, pintora insaciable…se sintió todopoderosa. Afrodita, Atenea y Artemisa, en una amalgama compleja y simultánea. Decidida, tomó coraje de sus entrañas y llenó sus pulmones con el aire de la noche. Casi a punto de enfrentarse a sus fantasmas, escuchó la voz de Norberto que, como la campana salvadora que anuncia el fin de un round despiadado, acudía al rescate de su amada preguntando:<br />- ¿En qué pensabas, querida?<br />Ella respondió aliviada, tomándolo de la mano, mientras caminaban a la habitación:<br />- Pensaba en vos…<br /></div><div align="right"><br />Dedicado a Lía y a Norberto.<br /><span style="font-size:85%;">Escrito el 18/04/08 por ChristianEricLavinProsen</span></div><div align="right"><span style="font-size:85%;">(Escrito en el silencio del sueño de los vivos)<br /></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-3905989949556329328?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com7tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-25707651940110649022008-04-14T15:26:00.007-03:002008-11-13T21:07:51.509-02:00Gracias por este éxito<div style="text-align: justify;">Gracias todos: a Marisa, Norberto, Lía, Cristina, Enrique, Nora, Lucila, Nicolás, Ingrid, Miguel Ángel, a quienes compraron mi libro... y a todos los que me estoy olvidando...<br /></div><div style="text-align: center;">La presentación fue un éxito.<br /><br /></div><div style="text-align: justify;">Aquí va un link para ver la noticia en el diario provincial "<a href="http://www.grupopayne.com.ar/archivo/08/0804/080411/1a-etc-cultura.php">Diario de la Repúblic</a><a href="http://www.grupopayne.com.ar/archivo/08/0804/080411/1a-etc-cultura.php">a</a>".<br /><span style="font-size:78%;"><br /></span></div><br /><br /><div style="text-align: center;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SAOk8c0kRzI/AAAAAAAAAXA/yBUcQx12FiQ/s1600-h/DSC00045.JPG"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/SAOk8c0kRzI/AAAAAAAAAXA/yBUcQx12FiQ/s320/DSC00045.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5189172554096723762" border="0" /></a><span style="font-size:78%;">Con Lia Acetta en el programa radial "El arte de vivir"</span><br /><br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-2570765194011064902?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-2666287334352201632008-04-01T00:01:00.005-03:002008-11-13T21:07:51.710-02:00Entre paredes<a href="http://3.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/R_Gl31uQrrI/AAAAAAAAAW4/BWX3YKfoAbM/s1600-h/entre+paredes.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184107024812650162" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="287" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/R_Gl31uQrrI/AAAAAAAAAW4/BWX3YKfoAbM/s320/entre+paredes.jpg" width="285" border="0" /></a><br /><br /><div align="justify"><br />Como una nota repetitiva y empalagosa, como el contínuo vaivén de su cuerpo meciéndose hacia atrás y hacia delante, así se presentaban los días para Santiago.<br />El mundo exterior no era más que un perpetuo desfile de escenas inconexas, sonidos ajenos y personajes grotescos que, sin embargo, no despertaban en él ninguna emoción.<br />En su interior la paz reinaba como el sugerente murmullo de un arroyo, que fluye constante, seguro, inconmovible, dictando el ritmo de la vida salvaje. Solo que no experimentaba la libertad del verde bosque sino más bien la protección de una celda. Se sentía entre altos muros, en un callejón sin salida... y al mismo tiempo sin entrada.<br />Si hubiera podido pensarse al menos una vez o nacer a la conciencia al oír su nombre, todo hubiera sido distinto; claro que él estaba muy lejos de poder darse cuenta de esto. Su vida entera había transcurrido entre las cuatro paredes de aquella ceguera que ve sin contemplar, que oye sin escuchar, que se mueve sin comunicarse, que pronuncia sin hablar...<br />Pero en vano sería sentir pena por él, ya que no era ni penosa ni alegre su existencia. Era más bien un ser sin sustancia, una pregunta sin respuesta, una mera acumulación de latidos, rituales, sonidos... igual que una gotera sobre un charco de agua. “Es autista”, decían, como si eso lo explicara todo.<br /></div><div align="right"><br /><span style="font-size:85%;">Escrito por ChristianEricLavinProsen el 31/03/08(Escrito escuchando piezas para piano de las bandas sonoras de “Una mente brillante”, “Algo para recordar”, “Castillos de hielo” y “Descubriendo Nunca Jamás”)</span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-266628733435220163?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-27834934245023548202008-03-18T18:55:00.001-03:002008-03-18T18:56:58.238-03:00La Salvadora<div align="justify">Aún entonces, estaba ella: segura como el techo de un zaguán en una noche de granizo. Pensar en ella y aferrarse a la vida fueron una misma cosa. Sumó su mano derecha a la que lo sostenía sobre el vacío desde la saliente de la ventana y respiró aliviado.<br />Fue un instante de desesperanza y otro de razón…razón y un poco de suerte. Tal vez una intervención divina fuera responsable de su salvación; de lo que estaba seguro era de que no había sido su destreza la responsable de continuar con vida.<br />Cuando la imagen dulce del rostro de Penélope vino a su mente asustada, sintió tranquilidad y esperanza al mismo tiempo. Tan sólo se preguntaba ¿cómo le explicaría lo inexplicable cuando volviera a casa…? o peor aún: ¿llegaría a tiempo?<br />Pronto obtuvo una respuesta. El ruido de las llaves abriendo la puerta y la voz de la joven diciendo “Tommy, ya llegué” le devolvieron el alma al cuerpo.<br />Más cuando ella notó la ventana abierta de la habitación y se asomó por ella, él no pudo hacer otra cosa que esbozar una sonrisa.<br />Al verlo, lo ayudó a subir; y una vez dentro le preguntó dulcemente mientras le acariciaba su cabeza:<br />- ¿Otra vez cazando pajaritos, gato travieso?<br /> </div><div align="right"><br /><span style="font-size:85%;">Escrito el 18/03/08 por ChristianEricLavinProsen<br />(Escrito perdido en el mantra de un viejo ventilador)</span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-2783493424502354820?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-52530650289477249762008-03-13T01:04:00.003-02:002008-11-13T21:07:51.970-02:00Hoy me encontró un libro<div align="justify">Sí, no hay un error de tipeo...un libro me encontró a mí. Fue en el asiento de un colectivo (bus, micro). El libro se llama "<a title="Book details and journal entries..." href="http://www.bookcrossing.com/journal/3549930">Vidas</a>" de la autora y periodista <a title="Search for books by this author..." href="http://www.bookcrossing.com/search/?author=Mercè%20Rivas%20Torres">Mercè Rivas Torres</a>. Aunque aún no le leí lo llamativo de este volúmen es su historia: pertenece a una red de intercambio de libros llamada <a href="http://www.bookcrossing-spain.com/">http://www.bookcrossing-spain.com/</a>, donde al ingresar puede verse quienes han recibido este mismo libro y que opinaron. Luego de leerlo o cuando lo decidas, simplemente lo abandonas en el banco de una plaza, el asiento de un tren, en un cine, un restaurante, etc. Quien lo encuentre sabrá qué debe hacer con él, ya que contiene una calcomanía con su repectivo numero de serie llamado BCID y una explicación de la metodología de intercambio.</div><br /><div align="justify">Solo me resta empezar a leerlo y cuando sea su tiempo, dejarlo ir...no se...tal vez lo encuentres tu...</div><br /><div align="justify"></div><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5177058721499112226" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/R9ibelxK4yI/AAAAAAAAAWw/CJnaXBkSkoI/s320/vidas.jpg" border="0" /><br /><div align="justify"></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-5253065028947724976?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com4tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-25793384952216087832008-03-11T18:54:00.003-02:002008-11-13T21:07:52.191-02:00El bosque gris<a href="http://1.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/R9bzolxK4xI/AAAAAAAAAWo/mx2ICdMA4fg/s1600-h/untitled.bmp"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176592700367627026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/R9bzolxK4xI/AAAAAAAAAWo/mx2ICdMA4fg/s320/untitled.bmp" border="0" /></a><br /><div><div align="justify"> Me gustaba perderme en la contemplación de aquel paisaje gris, ese bosque desconocido que alguna cámara anónima había retratado un siglo atrás. Me intrigaba saber que se ocultaría tras la pendiente del camino, la fauna que poblaría sus recodos.<br /> A veces lo imaginaba por la noche, teñido de sombras; otras con lluvia copiosa o cubierto de nieve. De cualquier forma era tan solo una fotografía y no podía dejar de repetirme que todo embrujo pudiera tener sobre mí era apenas un influjo irreal.<br /> Pendía de un débil clavo a una altura prudente en una pared de la biblioteca. Entre las dos estanterías repletas de tomos añejos con lomos deslucidos. Aquellos custodios de madera y papel eran el marco más solemne que pudiera tener postal cualquiera de un rincón desierto, sin nombre ni crónicas.<br /> Fue la noche en que murió Leonor. Mi esposa, mi compañera, la excelente mujer que caminó a mi lado durante 23 años. Esa velada nefasta, me di muerte con solo desearlo. Apagué todas las luces de la casa, quedando sólo un pequeño foco que iluminaba aquella foto enmarcada.<br />Ante ella e inmerso en mi dolor, susurré mi juramento de morir al mundo, de renunciar a la música, a la contemplación. Quizás algún testigo invisible de sobrenaturales poderes se apiadó de mi alma, aunque lejos de comprender mi deseo, me arrancó del triste sueño en que habitaba y me redujo a un minúsculo hombrecillo en blanco y negro, y me insertó de pie en medio de un bosque acromático. Desde allí miro al mundo que me mira, de espaldas a un sendero que baja hacia la incertidumbre.<br /></div><div align="right"><br />Escrito el 11/03/08 por ChristianEricLavinProsen<br />(Escrito en el silencio)</div></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-2579338495221608783?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-73181014654836195552008-01-31T14:53:00.000-02:002008-11-13T21:07:52.370-02:00La dama del paraguas<div align="justify"><a href="http://4.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/R6H9XnbaVLI/AAAAAAAAAWI/rwkG1vtppdc/s1600-h/sadness16.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161685230106072242" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/R6H9XnbaVLI/AAAAAAAAAWI/rwkG1vtppdc/s320/sadness16.jpg" border="0" /></a> Constanza deambulaba por las frías calles de Altdorf, con paso lento y arrastrando sus pies. La lluvia había cesado, sin embargo aún se refugiaba bajo su viejo paraguas. Sus ojos negros, nublados por el llanto, apenas adivinaron los carromatos gitanos que cruzaron la calle en dirección al mercado o las tiendas que comenzaban a levantarse aún de noche para ofrecer su mercancía desde la primer hora de la mañana.<br />La ciudad daba a luz a un nuevo día mientras los faroles extinguían su brillo en delgadas fumarolas. La dama del paraguas continuaba, empero, aferrada a la oscura protección de aquella noche sin estrellas apresada entre varillas de madera. Como si negara la visión del sol o rechazara el bullicio de la vida citadina, empecinada en permanecer en el silencio de las sombras en el recuerdo de aquel aguacero de antaño.<br />Se paseaba en vigilia, con su cuidadas ropas y los labios expectantes. Su espera era larga como su falda abotonada, triste como la lluvia añorada, solitaria como la protección a la que se aferraba.<br />Su amor no volvería a pesar de las promesas. La fría tierra era ahora su amante eterna, aunque Constanza se negaba a aceptarlo. Ella salía a buscarlo cada noche, como aquella en la que se dijeron adiós. Aquella en la que la tormenta ahogaba sus gritos de dolor y el agua de lluvia borraba sus lágrimas saladas.<br />La guerra, la mil veces maldita guerra, había separado sus dos corazones hiriéndole el alma con su filo. Bajo sus pies, la misma tierra que hoy era cielo y cobijo para su amado, era para ella su único contacto con el mundo. El universo entero se había partido en dos y la humanidad toda continuaba ingenua, como si la eternidad y el amor pudieran comprarse por unas monedas en ese pequeño mercado cuando en realidad se escondían de la muerte, seguros, bajo la débil tela de un paraguas.<br /> </div><div align="right"><br /><span style="font-size:85%;">Escrito entre el 21 y el 31/01/08 por ChristianEricLavinProsen<br /></div></span><div align="right"><span style="font-size:85%;">(Escrito escuchando temas varios de Camille Dalmais)</span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-7318101465483619555?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com5tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-33791062636158797072008-01-31T10:22:00.000-02:002008-11-13T21:07:52.512-02:00Ghotika Transilvania<div align="justify">Gracias a todos por su aliento, ha dado frutos: he terminado de escribir mi primer novela llamada "Ghotika Transilvania". La historia de Eva, una adolescente Gótica y su grupo de amigos, envueltos en una transformación grupal cuando algo grave le sucede a uno de sus miembros. Amor, confesiones, culpas, secretos revelados; todo transcurre en una noche de sábado cuando un accidente tuerce la vida de sus protagonistas.</div><br /><div align="justify"></div><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161617129104626850" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_1t7m5ERIQHs/R6G_bnbaVKI/AAAAAAAAAWA/bqWV4E38Zmo/s320/Dark_Girl2.jpg" border="0" /><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-3379106263615879707?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-258299581212199731.post-36012686352853896002008-01-18T18:14:00.001-02:002008-03-19T11:46:23.259-03:00Vendedores y distribuidores de libros<div align="center">Busco vendedores y distribuidores a comisión para mi libro "La Muerte viaja en bicicleta y otros embustes". La comisión a recibir por la venta de cada ejemplar es del 30% sobre el valor de tapa.</div>Interesados comunicarse conmigo a <a href="mailto:lavinprosen@yahoo.com.ar">lavinprosen@yahoo.com.ar</a>.<br /><br /><div align="right">Muchas gracias!</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/258299581212199731-3601268635285389600?l=letrasycorcheas.blogspot.com'/></div>Misa Ikitihttp://www.blogger.com/profile/04473806141943517380noreply@blogger.com0